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Upcycling en Venezuela ¡Conoce tres historias hechas a mano!

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El Upcycling es un proceso de fabricación eco-responsable que se está volviendo cada vez más popular entre las marcas de diseñadores de moda.

Procedente directamente del inglés “upcycle” o “surcyclage” en francés, este método de fabricación revive tejidos o prendas viejas para no perder nada; es decir,   “para transformarlo todo”.

Venezuela no es ajena a este proceso de fabricación. Por eso te contamos tres historias de emprendedores venezolanos que sueñan y trabajan para plantarle cara al fast fashion.

Sus historias fueron reseñadas por El País, y hoy te las compartimos.

Upcycling en Venezuela ¡Tres historias!

1 2nd Chance de Karla Tovar

Karla es una diseñadora industrial de 43 años que se ha abierto paso en el diseño de modas.

Recibe donaciones de jeans viejos, rotos y muy usados, a los que les entrega una segunda oportunidad al convertirlos en chaquetas y accesorios. 

Su proyecto reta al fast fashion y el consumismo desenfrenado que generan las fábricas de tendencias del momento como el gigante de las compras online Shein. De la tela de un jean sale un nuevo diseño de más valor que el material del que está hecho e iba a ser desechado.

De ese trozo parte un diseño y la maraña de hilos que queda del despiece y los pequeños retazos del corte terminan en algún lugar de las chaquetas asimétricas que confecciona con la máxima de generar cero desperdicios.

Karla confiesa que “es muy difícil hacer ropa 100% sostenible, porque la cadena de trazabilidad es muy larga”.

En rechazo al ultra fast fashion

“La solución está en dejar de producir tanto, usar lo que existe, cuidar la ropa que tienes y que circule. También en dejar de inventar necesidades artificiales como Shein que genera más de 120 tendencias semanales y es el ejemplo del ultra fast fashion. El upclycling va a ser el tejido del futuro;va a llegar a un punto en que el solo vamos poder trabajar con lo que ya está hecho”.

Tovar coordina el capítulo de Venezuela del movimiento Fashion Revolution que fundaron en 2013 Carry Somers y Orsola De Castro en respuesta al desplome del Rana Plaza, el enorme centro textil de Bangladesh en el que murieron más de mil personas empleadas en maquiladoras de grandes marcas internacionales. 

Ya están en más de 90 países exigiendo transparencia a la industria textil y promoviendo prácticas éticas y sostenibles. Desde ese lugar, Tovar busca sensibilizar no solo sobre la huella ambiental del consumo de ropa sino también sobre el impacto social y económico en el contexto venezolano.

El “súper reciclaje” o en inglés upcycling es un término empleado en el entorno de la moda sostenible y el slow fashion (consumo lento de prendas), movimiento que va en contra de un consumismo masivo de ropa.

“Con el upcycling pasa que muchos piensan que es algo sucio, roto, usado, pero nosotros estamos construyendo con la basura que otros dejan y no es para crear una nueva tendencia. Mis puntadas no tienen que ser perfectas, porque lo más bonito del upcycling es la imperfección que te permite conservar la historia de la pieza original”.

Conoce la segunda historia del Upcycling en Venezuela

2 Emilio Martínez Pietri y Kiteloops

Emilio Martínez Pietri regresó a Venezuela poco antes de la pandemia a tramitar los pasaportes de su familia. De esta pausa obligada surgió Kiteloops y las razones para quedarse. Desde 2020 confecciona chaquetas de kite (cometas, con gran vocación para prendas cortaviento), parapentes y paracaídas.

De pensar en una de sus aficiones de diciembre a abril, cuando el viento llega al Dique de Guataparo, en el Estado de Carabobo, en el centro del país, zona donde vive, surgió su empresa.

El diseñador recolecta los viejos equipos en las escuelas de la disciplina. Unas 500 personas practican kitesurf actualmente en Venezuela, pero es un deporte de élite que está en crecimiento. Según sus cálculos, cada año en todo el mundo se producen unos 150.000 equipos hechos con este tejido de nylon, cuyas microfibras plásticas son altamente contaminantes.

Sobre su mesa de corte extiende una cometa de varios metros de largo que antes flotó por el mar. Por desgaste o por obsoleta se descartó.

El propio diseño del kite, colorido y playero, orienta el corte y el aspecto que tendrán luego las chaquetas “que suenan como una bolsa de Doritos”, como dice el creador de la marca.

“Si yo no recupero estos kites, irían a un vertedero”, agrega y se reconoce como un acumulador de cuanto retazo quede de la confección, que va guardando para nuevos desarrollos.

¿Cómo acceder a la materia prima?

El acceso a la materia prima está garantizado.  Lo tiene a través de las escuelas que entrenan estas disciplinas en las playas venezolanas de Adícora, El Yaque, Lido o Los Roques.

El desafío es producir  a pequeña escala, para generar piezas dedicadas o personalizadas y que cuentan una historia.

Por ejemplo, tiene el kite que hace poco rompió un récord de vuelo en el estado Apure. Ahora ese material se incorporará a las prendas que se diseñen con una etiqueta que recuerde al que lleva la chaqueta que ese kite hizo parte de una hazaña.

Sus chaquetas tienen un público que va a las tiendas de deportes. Con sus costos de producción puede hacer de cuatro a cinco prendas por semana. Con eso le cuesta competir con las grandes marcas de la moda rápida que inundan este nicho.

El upcycling es también parte del slow fashion, o moda lenta, y en esas condiciones debe ser consumido y entendido

Fabiola Rojas, que trabaja la mitad del día como orientadora en una escuela y la otra cose las piezas que corta Emilio, dice que nunca ha hecho “una igual a otra, aunque vengan del mismo kite”. La marca ofrece una garantía de reparación de por vida como contra discurso a la moda barata y fugaz de ahora.

Upcycling en Venezuela… otra historia hecha a mano

3 Luisa Nieto y Tripeando

Luisa elabora ropa y accesorios con tripas de cauchos.

Su marca se llama Tripeando que alude al material con el que trabaja y a su estado de ánimo al hacerlo. Ella se tropezó con un par de tripas de un carrito ambulante de comida abandonadas en una calle de Caracas y así comenzó todo.

Como 2nd Chance, Kiteloops y Tripeando decenas de marcas están repensando la moda hecha en Venezuela. Con 51 años de edad, Nieto es una referencia en el upcycling en el país y su trabajo se ha visto en pasarelas y vestuarios de obras de teatro y artistas.

La artesana, como le gusta ser llamada, se cerciora de que cada pieza deje en evidencia su origen. Para ello, deja que en las carteras, arneses, petos y otros accesorios que fabrica con tripas de cauchos recicladas estén visibles las estrías, numeraciones o particularidades del material.

Luego de recolectar los cauchos, las piezas pasan por un proceso de desinfección que dura cinco días, antes de pasar a su nueva vida.

“Muchas veces con el reciclaje hay una reacción de asco al desecho, por eso los supra recicladores subimos el nivel para que por el diseño se aprecie la prenda y así rompemos el hielo con el que la consume y podemos llevar un mensaje y concientizar a la gente. Pero nosotros nadamos a contra corriente”. Dijo la artesana.

Con información de America-Retail

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