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Una maravilla llamada siesta: Estudio lo recomienda para la agilidad mental

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El trabajo concluyó que una siesta, así sea de cinco minutos, mejora la memoria, mantiene el cerebro más ágil y podría prevenir la demencia.

 

La siesta es una maravilla; dormir luego de un almuerzo te alivia y te llena de energía. Pero ahora, un nuevo estudio señala los beneficios para incentivar la agilidad mental.

Las personas que descansan después del mediodía aumentan su rendimiento cerebral. La duración ideal es de 10 a 20 minutos.

Un reciente estudio ha señalado que una breve siesta ayuda a mejorar la fluidez verbal y la memoria, incentivando la capacidad cognitiva de las personas a la hora de trabajar o estudiar.

Para poder comprobar este hecho realizaron diferentes pruebas en las cuales participaron más de 2.000 personas.

En esta investigación se analizó la capacidad cognitiva de un total de 2.214 personas. A todos ellos se les preguntó sobre sus estilos de vida y se les dio una serie de pruebas para comprobar sus capacidades.

El trabajo concluyó que una siesta, así sea de cinco minutos, mejora la memoria, mantiene el cerebro más ágil y podría prevenir la demencia.

Para el estudio los investigadores dividieron a los participanted en dos grupos: 1.534 de ellos (mayores de 60) durmieron entre cinco minutos y dos horas, mientras 680 personas pasaron el día sin este tipo de descanso. Al despertar los que pertenecían al primer grupo no solo hablaban en forma fluida, sino que también recordaban las cosas con mayor precisión.

  La siesta nuestra de todos los días

Especialistas españoles coinciden en señalar que el cuerpo humano “está programado para que, durante 24 horas, tengas dos momentos de necesidad de sueño”. La necesidad principal es la del sueño nocturno. Pero, unas ocho horas después de despertar, llega el otro momento de necesidad, un sueño corto; pero atención, no tiene que ver con haber comido, sino con estos ritmos corporales de necesidad de descanso. Ese sueño es la siesta.

No dormir la siesta puede incluso llegar a acortar nuestra vida, según explica el neurocientífico Matthew Walker en su libro “Por qué dormimos”.

Un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard decidió cuantificar las consecuencias de dejar de dormir la siesta. Las personas estudiadas durante un periodo de seis años que dejaban este sueño a mitad de la jornada elevaban su riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular en un 37 por ciento. En el caso de los trabajadores, era de un 60 por ciento. 

Así que a dormir la siesta, por nuestro bien, dice la ciencia.