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¿Sabes qué es y cómo activar el nervio vago?

El nervio vago, clave en nuestro deseo de sentirnos bien

El nervio vago, que activa el llamado ‘sistema nervioso parasimpático’, es una joya que debemos cultivar porque nos devuelve a la calma, el estado de reposo,  prioriza la digestión y la regeneración celular. Su misión no termina ahí. Este transmisor craneal, el más largo del cuerpo y que tenemos por duplicado, comienza a la altura de las orejas, pasa por el cuello, tórax, abdomen y riñones.

El nervio vago, además de implicarse en el control de actos involuntarios como tragar, salivar, pestañear o sudar, “participa en otras funciones de máxima importancia con efectos sobre la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, los pulmones o el tubo digestivo”, explica el doctor Pablo Eguia, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología. Sus miles de fibras nerviosas vagan de un órgano a otro (de ahí su nombre) captando señales y, como si fuera una gran autopista de información, los conecta con el cerebro.

El nervio vago y cómo nos ayuda a sentirnos bien

Cuando se desajusta pueden aparecer síntomas como voz ronca, mareos, acidez o diarrea. Antes subestimado por la comunidad científica, “los estudios demuestran que la estimulación del nervio vago ayuda a tratar la depresión, los desórdenes de ansiedad, las migrañas o las enfermedades crónicas inflamatorias”, explica Juan Mesa, director de Mesalud. Estás a un paso de descubrir tu capacidad natural para mantenerte sana y en paz.

“El nervio vago es un vehículo que transmite información directa del estado de la persona al cerebro. Es especialmente relevante en todas las enfermedades en las que la motilidad o el movimiento son factores importantes. Pozo-Rosich señala asimismo que el vago es uno de los pocos nervios que se origina directamente en el cerebro, es decir, no parte de la médula espinal “ni tiene otras estaciones de paso intermedias. Su jefe directo es el cerebro. Este uno de los motivos que explica, por ejemplo, la conexión entre el intestino y el cerebro de la que hoy se habla tanto”, aclaró la neuróloga Patricia Pozo-Rosich, jefa de la Unidad de Cefalea del hospital Vall d’Hebron.

Nervio vago, hoy te dejamos tips para activarlo

El nervio de la compasión o vago controla tu respuesta a la relajación. Tras una situación de ansiedad, este reacciona utilizando el neutrotransmisor acetilcolina en el intestino, que es tranquilizante, y baja la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Aunque si estás en una lucha-huida continuada (estrés crónico), este se atrofia. “Estudios señalan que aumentar el tono vagal mejora el ánimo”.

El nervio vago trabaja mejor de noche

“Cada noche, en las fases 3 y 4 del sueño, las más profundas y reparadoras para músculos, tejidos, sistema inmunitario y producción de energía, este nervio funciona a su máxima potencia. Es como si estuviera en el ‘gym’, entrenando para rendir correctamente”, afirma Navaz Habib, autor del libro ‘Activar el nervio vago’ (ed. Urano). En estas etapas se decide la calidad del descanso. De ti depende que repitas esos ciclos cinco o seis veces: trata de dormir ocho horas y de cenar pronto y sin excesos.

Pero ahora mira cómo nos ayuda 

1 Un proceso digestivo feliz

Gracias a la mediación de este transmisor, los alimentos viajan desde la boca a través del resto del tracto digestivo. En el intestino este juega su papel más importante: comunica al cerebro los mensajes de las bacterias buenas, que cumplen funciones antiinflamatorias e inmunitarias. Tus antojos no son más que señales de la microbiota reclamando ciertos nutrientes. Algunos tipos como los bífidus y lactobacilus activan los receptores del buen humor.

2 Sube las defensas

Los riñones filtran y eliminan fluidos y toxinas. Gracias a la información que reciben de este transmisor neuronal, estos dilatan los vasos sanguíneos y expulsan agua, disminuyendo la presión arterial y generando orina. En el hígado, revisa las células hepáticas (colangiocitos), responsables de producir la bilis con toxinas que terminan en heces.

3 Tiene efecto Detox

Otra de sus funciones es transmitir señales directas entre el cerebro y el bazo, donde se ubican diferentes tipos de células inmunes listas para liberarse en caso de una infección. “El problema es que nuestro sistema de defensa puede convertirse en agresor de órganos y tejidos sanos, desarrollando una enfermedad autoinmune. Actualmente los científicos están estudiando la forma de estimular el nervio vago para frenar parte de esa respuesta anómala que ataca las células indemnes por error”, apunta el neurólogo Pablo Eguia.

4 Controla el peso

Si después de comer, tardas menos de quince minutos en sentirte llena, todo va bien. La saciedad llega cuando tu cerebro recibe señales de las neuronas zagales sobre las grasas que han penetrado en el hígado. Este nervio también propicia una lenta reducción del azúcar en sangre desde el intestino. El equilibrio en la microbiota es clave. “Si hay pérdida de microorganismos beneficiosos junto a situación proinflamatoria, pueden surgir resistencia a la insulina, síndrome metabólico y un aumento de peso”, asegura la doctora Sari Arponen, experta en microbiota.

Ideas para activar el nervio vago

  1. Haz gárgaras Activas tres músculos faríngeos. Para que sean más eficaces, aguanta todo lo que puedas.
  2. Respira hondo Inhala y exhala lenta y profundamente: trata de hacerlo sólo seis veces por minuto para entrar en modo relax.
  3. Ríe a carcajadas Estimula el diafragma y maneja el control de la frecuencia respiratoria.
  4. Dúchate con agua fría Disminuye el estado de lucha-huida propio del estrés, según la Universidad de Oulu (Finlandia). Basta con aguantar 30 segundos.
  5. Canturrea Sirve tararear y decir ohmm: la vibración estimula los músculos laríngeos.
    Duerme de lado Y mejor hacia el lado derecho para mantener abiertas las vías respiratorias (bocarriba se cierran)
  6. Haz yoga o taichí Según la Universidad de Boston, su práctica genera neurotransmisores GABA, que reducen la ansiedad.
  7. Come limpio Elige frutas y verduras de proximidad, proteína animal de corral y cereales ecológicos que cuidan el intestino.
  8. Toma probióticos Ingerir bacterias externas bajo prescripción médica mejora la microbiota

Con información de Cosmopolitan