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Lucía Quero: Cocina con aroma amazónico

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Lucía Quero, chef y especialista en comida amazónica, "Ele arte de la cocina en una pasión que uno lleva por dentro.

Te imaginas dejar la ciudad e internarte en la selva para encontrar la inspiración que necesitas. Eso hizo Lucía Quero, una mujer que soltó las amarras de la administración pública para dedicarse a una de sus pasiones: la cocina; su propuesta tiene aroma a selva amazónica.

Desde su centro de producción, ubicado en Boleíta Sur, recibe a periodistas, alumnos, expertos en gastronomía; a personas que han escuchado su nombre y quieren probar sus sabores aborígenes.

Al cruzar la puerta del centro de procesamiento de la Fundación Sabores Aborígenes, un olor a fruta fresca invade los sentidos.

Lucía preparaba comidas para compensar su salario, pero luego de 27 años de labores, se jubila. Su capacidad emprendedora le abrió las puertas con la Cámara Nacional de Restaurantes, con quienes montó el primer Festival Gastronómico.

Poco después viajó a España, al evento “Madrid Fusión”; donde conoció a chef ganadores de Estrellas Michelin, como Heston Blumenthal.

Durante tres años colaboró con la creación del libro de investigación del chef Nelsón Mendez, sobre platos de comida indígena. Luego vino el trabajo de catering para la película donde trabajó Patricia Velásquez. Y en esos tres meses, en Puerto Ayacucho, descubre las frutas indígenas.

Para ese entonces, Venezuela no contaba con registros sobre la despensa del Amazonas; algo que sí existía en Brasil y Colombia. Entonces, se metió en la selva para conocer la producción de esta tierra bondadosa.

“Guardé unos aguinaldos, no le dije a nadie. Me fui en enero y compré todo lo que venía en temporada. Empecé a sacar las primeras mermeladas de tupiro, de copoazú, de arazá, poco a poco…” cuenta Lucía.

Recuerda, que Adriana Gonzalez, en su momento alcaldesa de Puerto Ayacucho, le dio en arrendamiento un local para arrancar con la escuela de cocina.

Su estrategia se basó en seminarios en la selva, que le permitió poner en manos de cocineros y curiosos, esta amplia despensa.

“Caminé selva, fui a los ríos”

Fueron cinco años para que las comunidades ancestrales la aceptaran. Su lema sigue siendo: “devolver a la selva lo que la selva te ha dado”.

Por eso cada año, va a estas tierras con donaciones que salen de su bolsillo, o de personas que acompañan este emprendimiento social. Libros, cuadernos, ropa, entre otros insumos, se adquieren mensualmente.

Mientras hablamos, cuenta que está a la espera de 3 toneladas de pulpa de frutas; “lo poco que me pagan del tribunal lo invierto en mis productos”, afirma.

Lucía ha elaborado más de 30 productos. En su despensa hay: Murupi en vinagre, sirope de manaca, papelón con kumache, batatas con remolacha; polvo de copoazú, mermeladas; harinas alternativas de yuca, mapuey, pijiguao; pasta artesanal;galletas saladas, ponche de sarrapia, entre otras delicias.

En Puerto Ayacucho, tiene un equipo recibiendo el arrime de las cosechas de copoazú, que es uno de los frutos del Amazonas más queridos. Hasta cien kilos de ella puede procesar al año.

“De una sola fruta que tenemos en nuestro Amazonas que, hace diez años todo el mundo la pateaba, sale la inspiración” refiere esta innovadora culinaria.

La manaca es otra de las súper frutas que Lucía aprendió a valorar. “Lo que hago es puro invento, no sabes cuántas cosas se me han quemado; pero yo sigo adelante”, dice.

Ella se siente orgullosa de haber nacido en Venezuela. “Tengo mi despensa. Hago esos trabajos de investigación porque tengo alumnos aquí (…) eso me llena(…) Cuando pensaba que ya no había más nada que recorrer, se me abrieron las puertas, tengo más de diez años en esto”.

Lucía es una más de la comunidad

Cada vez que viaja a Amazonas, los chamanes y la comunidad, la reciben; Lucía atesora collares protectores y coronas en su centro de producción.

“Me hace sentir bien, me hace sentir viva; me hace sentir que podemos hacer algo por nuestro país” comenta orgullosa.

Una de sus metas es que la despensa amazónica sea reconocida. “Es nuestra; el Amazonas nos pertenece no solo es el oro que tenemos”, por eso celebra la difusión y el contacto que tiene con sus alumnos, cocineros y la prensa.

Por ejemplo, hace dos años, fue invitada por las chamanas Yekuanas, a brindar ayudar sobre la importancia del conuco en la alimentación ancestral; esto para que los más jóvenes se alejaran de la minería ilegal.

Sin dudarlo, Lucía, se fue por todo el Caura hasta las comunidades, para acompañar este proceso formativo. “Fue rico, y para mi increíble, cuando terminamos me dieron un collar azul, de parte de todas las comunidades, dándome las gracias por todo lo que habían aprendido”, recuerda.

Entre sus clientes actuales están: Fragolate, Poket 212 y Azú Pastelería

Salgo de su centro de producción segura de que, Lucía Quero, adapta, crea, potencia y degusta la selva porque ella es Venezuela.