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Las herramientas para combatir al Síndrome del Impostor están dentro de ti ¡Reconócelas!

¡yo no soy de lejos tan bueno como dicen y al final lo he conseguido por suerte! Ey, si te dices esto, puedes estar ante el Síndrome del Impostor

 

Las herramientas para combatir al Síndrome del Impostor están dentro de ti, y hoy queremos compartirte tips para que las reconozcas y las actives cuando detectes que estás subestimando tus capacidades.

Bárbara Cerón, es psicólogo y especialista en Recursos Humanos, conversamos con ella sobre este tema que es más común de lo que parece.

En dos platos, al Síndrome del Impostor lo podríamos definir como una alteración psicológica que hace que una persona sea  incapaz de reconocer sus propios logros y sus valías.

El síndrome del impostor, o “fraudulencia percibida”, es un fenómeno multifacético, caracterizado por sentimientos de duda, incompetencia, agotamiento, falta de pertenencia y / o inadecuación. Las personas que luchan con este síndrome a menudo temen el fracaso, la incertidumbre y la responsabilidad, además de ser expuestas como un fraude. Culpan de sus logros a factores externos e incontrolables, como el momento oportuno o la suerte. Pueden restar importancia a sus puntos fuertes y evitar los cumplidos.

Bárbara nos cuenta que este sentimiento puede aparecer; por ejemplo, cuando comenzamos un nuevo rol, un nuevo curso, adoptamos una nueva tecnología, pero incluso cuando las cosas no son nuevas sino que se activan porque nos conectan con una experiencia del pasado: haber sido comparados durante la infancia, por ejemplo.

La conversación popular sobre el síndrome del impostor a menudo gira en torno a sentimientos de defecto personal y se detiene allí, pero hay más que eso.

Hay factores internos y externos relacionados con los sentimientos de impostor: los factores internos incluyen aspectos como las características de la personalidad que surgen dentro del individuo, mientras que los factores externos proporcionan un contexto social y ambiental que ocurre fuera del individuo. Ambas facetas brindan la oportunidad de que surja una auto-toma negativa, dicen desde la Escuela de Psicología de la Universidad de Cambridge.

No es un trastorno psicológico

Bárbara nos dejó claro que el Síndrome del Impostor aunque puede estar asociado con la ansiedad y la depresión, no es un trastorno mental diagnosticable, porque responde a un patrón de pensamiento. Sin embargo, puede causar muchos de los síntomas que caracterizan esas condiciones clínicas, como sentimientos de inutilidad o malestar. También puede obstaculizar el crecimiento personal, frustrando así el propósito de la erudición.

Es por esto que Bárbara convoca a la capacidad de cada uno de “darle la vuelta” al sentimiento limitante que se desata cuando aparece el impostor y ser capaces del autohalago y de enfrentarnos al miedo; la famosa terapia de choque. ¿Cómo dejó de sentir temor ante el riesgo? ¡Arriesgándome! porque las herramientas para combatir al Síndrome del Impostor están dentro de ti.

¡Manos a la obra! Las herramientas para combatir al Síndrome del Impostor están dentro de ti

Acá te compartimos algunos tips que resultaron de un estudio sobre el Síndrome del Impostor realizado con estudiantes de la Universidad de Cambridge. 

1 Mirar cosas que sean objetivas y mensurables: Cuando intentas ver la situación de manera objetiva, sabes que eres bueno en tu trabajo, que te contrataron en función de tus méritos (tanto en el papel como durante una demostración) y que continúas trabajando porque eres bueno en lo que haces.

Además, el hecho de preocuparte por ser inadecuado y quieras desempeñarte exitosamente significa que te preocupas por los demás. Al adoptar esta práctica, replanteas tus emociones de manera más lógica que durante un “episodio” impostor.

2 Conversa sobre lo que sientes: Si comparte tus sentimientos con los demás, es probable que te brinden una perspectiva externa de cómo te ven; y te aseguramos que será diferente su apreciación a la que tienes, distorsionadamente, sobre ti.

 

3 Ayudar a otros: Tratar de ayudar a un colega o amigo a superar sus propios sentimientos de impostor puede ayudarte a ver las falacias lógicas en tu propio pensamiento.

 

4 No te compares: Tendemos a centrarnos en las fortalezas de los demás, pero destacando nuestros propios defectos, por lo que cambiar nuestra mentalidad también puede ayudar allí.

¿Cómo se manifiesta el impostor?

Hay tres formas ampliamente reconocidas en las que tiende a presentarse el síndrome del impostor.

1 El genio natural: la creencia en la autocompetencia conduce a sentimientos de fraudulencia, vergüenza o vergüenza cuando algo no resulta fácil.

 

 

2 El superhéroe: necesita tener éxito en todos los roles que desempeña, se empuja al límite y pierde energía, cree que siempre puede hacer más.

 

3 El perfeccionista: Exige perfección, se critica a sí mismo por pequeños errores, se avergüenza del fracaso, evita probar cosas nuevas.

 

¿Qué causa el síndrome del impostor?

Ya te habíamos contado que Bárbara nos había explicado algunos motivos que activan el episodio de impostor; y ella nos comentó que muchos se encuentran en nuestra tierna infancia.

Bárbara Cerón, @psicologointegral nos invita a trabajar en el autoconcepto para evitar la recurrencia del Síndrome del Impostor

Entonces las críticas constantes, o los elogios exagerados pueden llevar tanto a generar expectativas irrealmente altas como a nunca sentirse lo suficientemente bien como para cumplirlas. Cuando los padres comparan a sus hijos con sus hermanos, los presionan para que les vaya bien en la escuela y actúan sobreprotectores, esto puede inculcar la internalización y causar un estrés innecesario.

Y entonces, aceptar que existe el fracaso se hace cuesta arriba y se aceptan como una verdad escrita en piedra las ideas preconcebidas que se consideran limitantes.

Bárbara no los explica con una anécdota personal: Aprendió a manejar en vehículos sincrónicos; por tanto ella asumió la idea de que los automóviles automáticos eran más difíciles de conducir; cuando le tocó manejar uno, sentía que no lo lograría, y al hacerlo y sentirse incluso más cómoda, ratificó que una idea preconcebida y limitante casi la paraliza o la imposibilita para llevar adelante una actividad.

Ambientes competitivos ¿Te suenan familiares?

Hay ambientes competitivos ¿te suenan familiares?  que juegan un papel importante en la inducción del síndrome del impostor.

Según Psychology Today, entre el 25 y el 30 por ciento de los “grandes triunfadores” experimentan con regularidad el Síndrome del Impostor, mientras que el 70 por ciento lo experimenta en algún momento de su vida.

 Los triunfadores a menudo tienen altos estándares; un fracaso puede importar más que cien éxitos. Irónicamente, el éxito también puede perpetuar el ciclo del síndrome del impostor. Llamar la atención sobre los logros de alguien puede fomentar sus sentimientos de falsificación.

¿Y cómo se manifiesta en un emprendedor?

Bárbara nos dice dos grandes rasgos que caracterizan al emprendedor que sufre del Síndrome del Impostor: Teme arriesgarse y con ella frena el crecimiento de su negocio, e incluso puede propiciar el aburrimiento de su clientela y el segundo: tiende a dudar sobre la calidad de su servicio o de su producto. Al emprender, hay que dar saltos de fe.

Bárbara nos deja un consejo: Trabajar siempre en nuestro autoconcepto; y si el Síndrome del Impostor se activa con mucha frecuencia, pero además hay por allí problemas de autoestima, o de ansiedad; significa que hay que acudir a terapia; y esto no te hace menos, ni débil ni incapaz; al contrario reconocer que hay que buscar ayuda es un acto de amor propio. Si quieres acudir a ella, búscala en Instagram como @psicologointegral. ¡Recuerda, las herramientas para combatir al Síndrome del Impostor están dentro de ti!

 

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